PAUL SAMUELSON HA MUERTO, SUS IDEAS NO
El Capitalismo puro no existe…y tal vez nunca existió. Hoy se critica lo que ayer se defendía. Hoy se defiende lo que mañana se criticará.
Vivimos en un mundo en crisis, económica, pero sobre todo de valores. No todos los valores son iguales. Las personas individualmente y las sociedades dan a cada uno de los valores importancia distinta. Esto nos lleva a una escala de valores, que puede variar, pero que no debe estar continuamente variando, ni hacerlo en función de intereses del momento.
En nuestro mundo parece que lo que mueve a una acción concreta está influenciado fundamentalmente por los intereses económicos y que la visión que tenemos de las cosas depende de lo que sacamos con ello.
Las reglas del juego deben estar establecidas, ser claras, transparentes y con cierta permanencia. La economía de un país no debería estar tan expuesta a los vaivenes políticos, que hacen que muchas de las decisiones que toman nuestros dirigentes se fundamenten en las siguientes elecciones más que en lo que necesita “el enfermo”.
En diciembre de 2009 ha muerto Paul A. Samuelson, uno de los grandes economistas de la historia y autor para muchos del manual de economía de referencia (“Economics: An Introductory Analysis”). Seguramente murió tranquilo por ver como el tiempo le ha dado la razón, ya que, como estamos viendo en nuestros días, los sistemas económicos de mercado (capitalistas) no pueden subsistir de una manera digna sin la intervención de los Estados. Esto que era una idea, en nuestros días se ha convertido en realidad.
Hablar de Capitalismo puro es hablar de una utopía, como en su momento se demostró que lo era hablar de que un sistema planificado pudiera dar respuesta eficiente a las necesidades de una sociedad.
Ese pulso que jugó Samuelson contra los neoliberales hoy si que me atrevería a decir que lo ha ganado.
Mercado y Estado son dos realidades condenadas a entenderse. Pero ese Estado debe luchar por entender qué es lo que la Economía demanda y dejar de lado intereses particulares en pos de una estabilidad económica y no de intereses electoralistas…¡esto sí que es una utopía!
sábado, 2 de enero de 2010
viernes, 25 de diciembre de 2009
Proponerse retos. Buscar la excelencia
MI AMIGO PABLO
Tengo un amigo que se llama Pablo. Un día decidió competir. Decidió luchar, decidió intentar ser mejor que los mejores. Jugaba en un equipo, con Mike y Danko. Apostó con ellos, soñó.
Decidieron ver quién era capaz de meter más triples seguidos a lo largo de la temporada (claro, jugaban al baloncesto, pero esto es lo de menos…). ¡Qué ambicioso mi amigo Pablo! Con lo buenos que eran Mike y Danko…
“Ganó Danko, creo que metió 44. Y Mike 41. Yo me quedé en treinta y pico”. Yo estoy seguro de que se acuerda de cuentos metió…pero creo que se avergüenza de decirme el número, le parecen pocos…y a mi me parecen un montón ¡Treinta y pico no los mete un cualquiera, solo un grande!
Claro que mi amigo Pablo no luchaba contra Mike ni contra Danko…en verdad mi amigo Pablo luchaba contra Pablo, contra si mismo, contra su capacidad de mejora. Luchaba por ser cada día un poquito mejor, porque cuando mejoras un poco cada día, todos los días, al final siempre serás mucho mejor que al principio, con independencia de que los haya mejores, como Mike y Danko lo eran. Porque lo eran. Pero cuando aspiras a llegar a lo más alto, al final marcas una tendencia, que, con independencia de los logros concretos, te lleva por la senda de la excelencia.
Porque es sin duda lo que él buscaba, “la excelencia”. Bonita palabra, muy usada, de moda en el mundo empresarial y que genera atracción. Buscar la excelencia es soñar con un futuro mejor, pensar en grande, recorrer el camino con ambición, sin miedo, sin temor a no alcanzar la meta que persigues, pues lo que deseas es disfrutar de ese camino que te has preocupado que sea especial y de, al recorrerlo, ir acompañado de los mejores y poder crecer con ellos, como hacía mi amigo Pablo.
La excelencia no es algo de un día. Es algo del día a día, que se consigue con buena compañía, tratando de rodearse de auténticos profesionales del compromiso, no teniendo miedo a la competencia, sino creciendo con ella, utilizándola como fuente de inspiración para la mejora. No hay que tener miedo a que alguien ocupe tu puesto, hay que disfrutar de estar con gente que mejore tus capacitaciones y aspirar a aprender de ellos y utilizarlos como motores para generar esa autoexigencia necesaria para la mejora continua.
"No intento bailar mejor que nadie. Sólo trato de bailar mejor que yo mismo". MIKHAIL BARYSHNIKOV. Frase extraída de www.jgbasket.com
Tengo un amigo que se llama Pablo. Un día decidió competir. Decidió luchar, decidió intentar ser mejor que los mejores. Jugaba en un equipo, con Mike y Danko. Apostó con ellos, soñó.
Decidieron ver quién era capaz de meter más triples seguidos a lo largo de la temporada (claro, jugaban al baloncesto, pero esto es lo de menos…). ¡Qué ambicioso mi amigo Pablo! Con lo buenos que eran Mike y Danko…
“Ganó Danko, creo que metió 44. Y Mike 41. Yo me quedé en treinta y pico”. Yo estoy seguro de que se acuerda de cuentos metió…pero creo que se avergüenza de decirme el número, le parecen pocos…y a mi me parecen un montón ¡Treinta y pico no los mete un cualquiera, solo un grande!
Claro que mi amigo Pablo no luchaba contra Mike ni contra Danko…en verdad mi amigo Pablo luchaba contra Pablo, contra si mismo, contra su capacidad de mejora. Luchaba por ser cada día un poquito mejor, porque cuando mejoras un poco cada día, todos los días, al final siempre serás mucho mejor que al principio, con independencia de que los haya mejores, como Mike y Danko lo eran. Porque lo eran. Pero cuando aspiras a llegar a lo más alto, al final marcas una tendencia, que, con independencia de los logros concretos, te lleva por la senda de la excelencia.
Porque es sin duda lo que él buscaba, “la excelencia”. Bonita palabra, muy usada, de moda en el mundo empresarial y que genera atracción. Buscar la excelencia es soñar con un futuro mejor, pensar en grande, recorrer el camino con ambición, sin miedo, sin temor a no alcanzar la meta que persigues, pues lo que deseas es disfrutar de ese camino que te has preocupado que sea especial y de, al recorrerlo, ir acompañado de los mejores y poder crecer con ellos, como hacía mi amigo Pablo.
La excelencia no es algo de un día. Es algo del día a día, que se consigue con buena compañía, tratando de rodearse de auténticos profesionales del compromiso, no teniendo miedo a la competencia, sino creciendo con ella, utilizándola como fuente de inspiración para la mejora. No hay que tener miedo a que alguien ocupe tu puesto, hay que disfrutar de estar con gente que mejore tus capacitaciones y aspirar a aprender de ellos y utilizarlos como motores para generar esa autoexigencia necesaria para la mejora continua.
"No intento bailar mejor que nadie. Sólo trato de bailar mejor que yo mismo". MIKHAIL BARYSHNIKOV. Frase extraída de www.jgbasket.com
martes, 1 de diciembre de 2009
La responsabilidad de asumir la responsabilidad
En el mundo de la empresa no siempre aparecen adecuadamente acotadas las responsabilidades de cada uno. Ante esto es fácil (viene reflejado en la naturaleza humana) querer apuntarse la autoría en “las victorias” y eludir la misma en “las derrotas”. Cuando no está definida la cuota de responsabilidad de cada uno, el que esta crezca o disminuya depende de la personalidad de cada uno y de cómo estamos de preparados para asumir el resultado.
Asumir responsabilidad ante el mal resultado puede ser interpretado como una muestra de debilidad, pero también de compromiso, fiabilidad y honradez. Si cuando las cosas marchan mal no me escondo, muestro valentía y credibilidad. Demuestro tener en mi mano la capacidad para reorientar las cosas, para salir adelante. Demuestro tener capacidad para asumir liderazgo.
Si me hago responsable del resultado, asumo mi capacidad para el cambio. Esto me da la tranquilidad de saber que tengo en mis manos una poderosa fuerza de cambio.
No busquemos excusas, demos soluciones. No busquemos culpable, asumamos la mayor cuota de responsabilidad que honradamente creamos que podemos y debemos asumir. No miremos hacia fuera, mirémonos a nosotros mismos a un espejo, el de la autocrítica, que va unida al crecimiento personal.
Creceremos y nuestra empresa crecerá con nosotros. Seremos líderes, aunque no seamos jefes. Seremos maestros, aunque no seamos profesores.
Asumir responsabilidad ante el mal resultado puede ser interpretado como una muestra de debilidad, pero también de compromiso, fiabilidad y honradez. Si cuando las cosas marchan mal no me escondo, muestro valentía y credibilidad. Demuestro tener en mi mano la capacidad para reorientar las cosas, para salir adelante. Demuestro tener capacidad para asumir liderazgo.
Si me hago responsable del resultado, asumo mi capacidad para el cambio. Esto me da la tranquilidad de saber que tengo en mis manos una poderosa fuerza de cambio.
No busquemos excusas, demos soluciones. No busquemos culpable, asumamos la mayor cuota de responsabilidad que honradamente creamos que podemos y debemos asumir. No miremos hacia fuera, mirémonos a nosotros mismos a un espejo, el de la autocrítica, que va unida al crecimiento personal.
Creceremos y nuestra empresa crecerá con nosotros. Seremos líderes, aunque no seamos jefes. Seremos maestros, aunque no seamos profesores.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Capital Humano. La formación
El Capital Humano es "la valía de una persona como trabajador", es decir, lo que vale a la hora de acercarse al mercado laboral. Depende de su formación, experiencia y educación, además de el talento. Es algo que debe y puede mejorarse.
Es obligado para el trabajador incrementar su valía, pero también para el empresario facilitar la mejora continua de sus trabajadores, logrando de este modo que lo que ya tiene, cada día valga más. Claro que si ese trabajador más formado abandona la empresa se lleva consigo su valía.
El empresario no deberá tener miedo a esto, simplemente deberá dotar a su empresa de los medios para facilitar el que el trabajador tenga "sueños de futuro" en la empresa, por que, cuando alguien está motivado por su trabajo, siente que le valoran y recibe una remuneración acorde con su valía, no creo que esté dispuesto a perder lo que tiene. Y, su empresa, ¿está dispuesta?

Si te gusta el deporte o la empresa y si quieres aumentar tu capital humano, estás invitado a participar en la próxima edición de "Los debates de San Agustín", con Pepu Hernández. Será el viernes 13 de noviembre a las 21:00 en la Cafetería El Azul (c/Padre Damián, 21). Debido a lo limitado del aforo y a la expectación generada, para acudir es imprescindible solicitarlo mandando un correo a sanagustinmadridbaloncesto@yahoo.es.
Escuchando a los mejores (¡Pepu y Jota los son!) serás mejor, incrementará tu capital humano, tu empresa, tu equipo, no que querrá perder...
Es obligado para el trabajador incrementar su valía, pero también para el empresario facilitar la mejora continua de sus trabajadores, logrando de este modo que lo que ya tiene, cada día valga más. Claro que si ese trabajador más formado abandona la empresa se lleva consigo su valía.
El empresario no deberá tener miedo a esto, simplemente deberá dotar a su empresa de los medios para facilitar el que el trabajador tenga "sueños de futuro" en la empresa, por que, cuando alguien está motivado por su trabajo, siente que le valoran y recibe una remuneración acorde con su valía, no creo que esté dispuesto a perder lo que tiene. Y, su empresa, ¿está dispuesta?

Si te gusta el deporte o la empresa y si quieres aumentar tu capital humano, estás invitado a participar en la próxima edición de "Los debates de San Agustín", con Pepu Hernández. Será el viernes 13 de noviembre a las 21:00 en la Cafetería El Azul (c/Padre Damián, 21). Debido a lo limitado del aforo y a la expectación generada, para acudir es imprescindible solicitarlo mandando un correo a sanagustinmadridbaloncesto@yahoo.es.
Escuchando a los mejores (¡Pepu y Jota los son!) serás mejor, incrementará tu capital humano, tu empresa, tu equipo, no que querrá perder...
domingo, 8 de noviembre de 2009
Hacer valer lo que se paga
A nadie le resulta extraño pagar por algo lo que vale, aunque esto no es algo que siempre ocurre. Pagar a un trabajador en base a su nivel de productividad, de tal forma que se le de un sueldo acorde con su rendimiento, es algo instaurado en nuestros pensamientos.
Marx hablaba de cómo la explotación de la burguesía sobre el proletariado se basaba precisamente en la divergencia entre lo que se le daba al trabajador y el valor de lo que este producía. A esta diferencia la llamaba plusvalía.
Bueno, pues aunque puede parecer extraño, hay una teoría que se basa en la divergencia opuesta: que sea el trabajador el que reciba un precio superior a su trabajo. Es la “teoría de los salarios de eficiencia”.
Como el trabajador puede pretender igualar lo que se le da con lo que da, ¿por qué no intentar igualar al alza en vez de igualar a la baja? Es decir, le damos más de lo que vale en espera de que el trabajador algún día nos de algo del mismo valor que lo que le entregamos.
Además, es más fácil así conseguir que el trabajador valore lo que tiene y luche por no perderlo. Con todo esto tal vez consigamos sacar lo mejor de nuestros trabajadores.
Señores empresarios, huyan de la tacañería, que tal vez y por imitación, los trabajadores también lo hagan.
Marx hablaba de cómo la explotación de la burguesía sobre el proletariado se basaba precisamente en la divergencia entre lo que se le daba al trabajador y el valor de lo que este producía. A esta diferencia la llamaba plusvalía.
Bueno, pues aunque puede parecer extraño, hay una teoría que se basa en la divergencia opuesta: que sea el trabajador el que reciba un precio superior a su trabajo. Es la “teoría de los salarios de eficiencia”.
Como el trabajador puede pretender igualar lo que se le da con lo que da, ¿por qué no intentar igualar al alza en vez de igualar a la baja? Es decir, le damos más de lo que vale en espera de que el trabajador algún día nos de algo del mismo valor que lo que le entregamos.
Además, es más fácil así conseguir que el trabajador valore lo que tiene y luche por no perderlo. Con todo esto tal vez consigamos sacar lo mejor de nuestros trabajadores.
Señores empresarios, huyan de la tacañería, que tal vez y por imitación, los trabajadores también lo hagan.
domingo, 25 de octubre de 2009
Motivar al trabajador
Recientemente mi amigo Raúl Castro hacía referencia en su blog a Herzberg y a su “factor higiénico”. Su comentario ha sido lo suficientemente “motivador” para hacer este artículo.
Tener motivado a los trabajadores es un factor clave para conseguir la excelencia en el desempeño de la actividad empresarial.
A la hora de motivar es imprescindible romper con la idea de que lo que quiere una persona es lo que quieren las demás. Cada persona tiene sus propios objetivos y el encargado de dirigir la empresa debe aunar esos objetivos para, al ser buscados, dar respuesta a los objetivos empresariales. Podemos recurrir a la “mano invisible” de Adam Smith y ver como intereses individuales son guiados por una mano, en este caso no tan invisible, en pos de la consecución de un objetivo común.
El comentado Herzberg hace referencia a la existencia de dos tipos de factores:
- Los factores higiénicos. Su ausencia desmotiva, su presencia no aporta un salto de calidad. Podríamos definirlos como aquellos elementos cuya presencia no suma pero cuya inexistencia resta “un montón”. El sueldo tal vez sea el mejor ejemplo que podemos poner.
- Factores motivadores. Su presencia ayuda a motivar al trabajador. Si están presentes todo funcionará mejor. Son la verdadera herrmienta a usar para "el salto de calidad". El sentir que se valora tu trabajo es uno de ellos.
Soy firme seguidor de la opinión de que se consigue más dando una palmadita en la espalda que un grito. Pero el “tacto” es en muchos una asignatura pendiente para los directivos. No nos suele gustar que nos digan lo mal que lo hacemos y sin embargo con frecuencia nuestros jefes parecen disfrutar centrándose en nuestras carencias. Parece que es de “blandos” el premiar por el trabajo bien hecho.
Cazar a los trabajadores haciendo algo bien hecho para premiarlo y con ello reforzarlo debería ser una asignatura aprendida. El abusar del refuerzo positivo no creo que sea un error en la mayoría de los casos. Peor es abusar de su carencia.
Si de motivación hablamos no me queda más remedio que hacer referencia a Abraham Maslow y su conocida pirámide de las necesidades. Es cierto que todas las personas no respondemos de la misma manera ante los estímulos recibidos, pero también es cierto que en muchos aspectos las personas parecemos cortadas por el mismo patrón. En estos tiempos de crisis se suele hablar de la vuelta a los valores básicos y clásicos.
No estaría mal que aprovecháramos la coyuntura para enseñar a nuestros jóvenes el valor que tiene el cubrir las necesidades básicas o fisiológicas. Es cierto que en una sociedad como la nuestra, desarrollada y que no parece acordarse de las penurias que vivieron nuestros abuelos, resulta imposible pretender motivar cubriendo el escalón más bajo de la pirámide, pero no estaría de más el contribuir a que se valore lo que se tiene, pues como dice un buen amigo “al final siempre queremos lo que no tenemos” y es possile que lo que tenermos lo perdamos, así que, ¿por qué no nos adelantamos y lo valoramos?
Pero si se quiere motivar consistentemente, debemos mirar hacia arriba de la pirámide y dotar a los trabajadores de seguridad, dar afecto y reconocimiento, además de ayudarlos a alcanzar sus metas más altas.
Motivar no es algo de un día, sino algo del día a día.
Y por favor, señores directivos, cuando la gente a su cargo trabaja bien, no se empeñen en dar su sello a lo que está bien hecho, simplemente disfruten del trabajo bien hecho y aplaudan, aplaudan mucho, que nunca viene mal…
Tener motivado a los trabajadores es un factor clave para conseguir la excelencia en el desempeño de la actividad empresarial.
A la hora de motivar es imprescindible romper con la idea de que lo que quiere una persona es lo que quieren las demás. Cada persona tiene sus propios objetivos y el encargado de dirigir la empresa debe aunar esos objetivos para, al ser buscados, dar respuesta a los objetivos empresariales. Podemos recurrir a la “mano invisible” de Adam Smith y ver como intereses individuales son guiados por una mano, en este caso no tan invisible, en pos de la consecución de un objetivo común.
El comentado Herzberg hace referencia a la existencia de dos tipos de factores:
- Los factores higiénicos. Su ausencia desmotiva, su presencia no aporta un salto de calidad. Podríamos definirlos como aquellos elementos cuya presencia no suma pero cuya inexistencia resta “un montón”. El sueldo tal vez sea el mejor ejemplo que podemos poner.
- Factores motivadores. Su presencia ayuda a motivar al trabajador. Si están presentes todo funcionará mejor. Son la verdadera herrmienta a usar para "el salto de calidad". El sentir que se valora tu trabajo es uno de ellos.
Soy firme seguidor de la opinión de que se consigue más dando una palmadita en la espalda que un grito. Pero el “tacto” es en muchos una asignatura pendiente para los directivos. No nos suele gustar que nos digan lo mal que lo hacemos y sin embargo con frecuencia nuestros jefes parecen disfrutar centrándose en nuestras carencias. Parece que es de “blandos” el premiar por el trabajo bien hecho.
Cazar a los trabajadores haciendo algo bien hecho para premiarlo y con ello reforzarlo debería ser una asignatura aprendida. El abusar del refuerzo positivo no creo que sea un error en la mayoría de los casos. Peor es abusar de su carencia.
Si de motivación hablamos no me queda más remedio que hacer referencia a Abraham Maslow y su conocida pirámide de las necesidades. Es cierto que todas las personas no respondemos de la misma manera ante los estímulos recibidos, pero también es cierto que en muchos aspectos las personas parecemos cortadas por el mismo patrón. En estos tiempos de crisis se suele hablar de la vuelta a los valores básicos y clásicos.
No estaría mal que aprovecháramos la coyuntura para enseñar a nuestros jóvenes el valor que tiene el cubrir las necesidades básicas o fisiológicas. Es cierto que en una sociedad como la nuestra, desarrollada y que no parece acordarse de las penurias que vivieron nuestros abuelos, resulta imposible pretender motivar cubriendo el escalón más bajo de la pirámide, pero no estaría de más el contribuir a que se valore lo que se tiene, pues como dice un buen amigo “al final siempre queremos lo que no tenemos” y es possile que lo que tenermos lo perdamos, así que, ¿por qué no nos adelantamos y lo valoramos?
Pero si se quiere motivar consistentemente, debemos mirar hacia arriba de la pirámide y dotar a los trabajadores de seguridad, dar afecto y reconocimiento, además de ayudarlos a alcanzar sus metas más altas.
Motivar no es algo de un día, sino algo del día a día.
Y por favor, señores directivos, cuando la gente a su cargo trabaja bien, no se empeñen en dar su sello a lo que está bien hecho, simplemente disfruten del trabajo bien hecho y aplaudan, aplaudan mucho, que nunca viene mal…
domingo, 27 de septiembre de 2009
Raúl Castro: "De la cancha al despacho, una misma mentalidad"
LOS DEBATES DE SAN AGUSTÍN
Algunas de las cosas que se dijeron el pasado 25 de septiembre en el extraordinario debate “De la cancha al despacho, una misma mentalidad” organizado por el club San Agustín, fueron las siguientes:
RAÚL CASTRO
Muchas de los aspectos de la cancha se pueden llevar al mundo de la empresa. En el mundo del baloncesto hay cosas pequeñas que tal vez los entrenadores no le san el suficiente valor, pero que son muy importantes. Hay valores que el baloncesto enseña por los que se paga mucho en el mundo de la empresa.
Algunas de las cosas que se dijeron el pasado 25 de septiembre en el extraordinario debate “De la cancha al despacho, una misma mentalidad” organizado por el club San Agustín, fueron las siguientes:
RAÚL CASTRO
Muchas de los aspectos de la cancha se pueden llevar al mundo de la empresa. En el mundo del baloncesto hay cosas pequeñas que tal vez los entrenadores no le san el suficiente valor, pero que son muy importantes. Hay valores que el baloncesto enseña por los que se paga mucho en el mundo de la empresa.
Hoy, el liderazgo depende de las personas que tienes a tu cargo y de su valor, En ve
z “¿cuántas personas dependen de ti?”, “¿de cuántas personas dependes?”. Y si quieres un resultado extraordinario, debes conseguir tener autoridad sobre ellas. Para ello: respetando, escuchando, siendo psicoterapeuta más que jefe, dejando un espacio para que la gente haga cosas, delegando, etc.
Cree que a los trabajadores no hay que decirles el qué y el cómo. Hay que decirles el qué y que el cómo lo pongan ellos.
La gente tiene que tener derecho a equivocarse, pues solo así se aprende.
Al entrenador (jefe) no se le deben discutir las cosas.

Hoy la lealtad hace aguas por todos los lados.
Cuando te ganas el derecho a ser respetado es para siempre.
Cualquier cosa, por mala que parezca, siempre tiene aspectos positivos. Una puerta se cierra muchas veces para que otra se abra. Esto lo menciona en relación al “unir puntos a posteriori” de Steve Jobs.
Cuando tu das poder a tus jugadores (trabajadores) es habitual que ellos generen un compromiso contigo por no decepcionarte. En relación a esto sale el caso de Josep Guardiola.
La mejor manera de liderar es con el ejemplo, siendo el primero. Y necesario el ser respetado por lo que haces, no por lo que eres.
La gente tiene que saber que si hay un, plan el plan se debe cumplir.
El reto de un entrenador debe ser seguir inculcando los muchos valores que este deporte tiene. Al final, lo que le queda a un entrenador es que sus jugadores se vayan siendo mejores personas que cuando se pusieron en sus manos y que le recuerden.
Un importante aspecto del baloncesto es que implica gestionar en corto (a corto plazo), pero para ello no a cualquier precio (sin condicionar el futuro).
La sociedad vive atenazada por el miedo a perder y lo que hay que hacer es “pasar de miedo a perder a perder el miedo”. Pero una cosa es ser valiente y otra kamikace.
ALBERTO LÓPEZ RIBÉ
Los entrenadores son los líderes, mejores o peores, pero los líderes. Y su gente es su mayor activo. Un líder debe saber asumir los errores de su gente y hacerlos propios. Hoy en día es habitual ver como a la gente joven le falta el marco de referencia, la familia, y eso dificulta todo.
A la hora de la verdad, “no hay que preocuparse, hay que ocuparse” con las cosas que nos ocurren.
TOÑÍN LLORENTE GENTO
En un departamento de una empresa pasa lo mismo que en un equipo de baloncesto en muchos aspectos.
El que una empresa se rompa está directamente relacionado con el número de personas que no se sienten importantes, y esto mismo ocurre en un equipo.
Un entrenador (un jefe) debe de hacer cosas para que sus jugadores (empleados) se sientan importantes.
LUIS MORENO
Nos cuesta aceptar órdenes de nuestros responsables.
En cualquier aspecto, es necesario que la competición a la que te enfrentas sea exigente con el grupo.
Hay cierto paralelismo entre lo que le ha pasado a nuestra selección de baloncesto y lo que le pasa a una empresa familiar en la que llega alguien a cambiarla.
RICARDO HERNÁNDEZ LIRAS
A veces nos creemos que tenemos derecho a opinar de cualquier cosa, cuando a lo mejor no estamos capacitados.
FERNANDO REBORIO DELGADO
El liderazgo es un tema de mentalidad. Como líder serás más cuanto mejor sea tu equipo. Por eso hay que desarrollar al equipo.
Hay valores que los que viene del mundo del baloncesto deberían por al servicio de la empresa. El baloncesto enseña a afrontar retos que otros nunca van a afrontar y a estar preparado para dar una respuesta adecuada.
En el baloncesto y en la empresa lo importante es el equipo.
Los paradigmas están para romperlos, no para seguirlos.
Hoy en día hay mucho conformismo disfrazado de rebeldía. La gente cuestiona todo por que sí…
Cree que a los trabajadores no hay que decirles el qué y el cómo. Hay que decirles el qué y que el cómo lo pongan ellos.
La gente tiene que tener derecho a equivocarse, pues solo así se aprende.
Al entrenador (jefe) no se le deben discutir las cosas.
Hoy la lealtad hace aguas por todos los lados.
Cuando te ganas el derecho a ser respetado es para siempre.
Cualquier cosa, por mala que parezca, siempre tiene aspectos positivos. Una puerta se cierra muchas veces para que otra se abra. Esto lo menciona en relación al “unir puntos a posteriori” de Steve Jobs.
Cuando tu das poder a tus jugadores (trabajadores) es habitual que ellos generen un compromiso contigo por no decepcionarte. En relación a esto sale el caso de Josep Guardiola.
La mejor manera de liderar es con el ejemplo, siendo el primero. Y necesario el ser respetado por lo que haces, no por lo que eres.
La gente tiene que saber que si hay un, plan el plan se debe cumplir.
El reto de un entrenador debe ser seguir inculcando los muchos valores que este deporte tiene. Al final, lo que le queda a un entrenador es que sus jugadores se vayan siendo mejores personas que cuando se pusieron en sus manos y que le recuerden.
Un importante aspecto del baloncesto es que implica gestionar en corto (a corto plazo), pero para ello no a cualquier precio (sin condicionar el futuro).
La sociedad vive atenazada por el miedo a perder y lo que hay que hacer es “pasar de miedo a perder a perder el miedo”. Pero una cosa es ser valiente y otra kamikace.
ALBERTO LÓPEZ RIBÉ
A la hora de la verdad, “no hay que preocuparse, hay que ocuparse” con las cosas que nos ocurren.
TOÑÍN LLORENTE GENTO
En un departamento de una empresa pasa lo mismo que en un equipo de baloncesto en muchos aspectos.
El que una empresa se rompa está directamente relacionado con el número de personas que no se sienten importantes, y esto mismo ocurre en un equipo.
Un entrenador (un jefe) debe de hacer cosas para que sus jugadores (empleados) se sientan importantes.
LUIS MORENO
Nos cuesta aceptar órdenes de nuestros responsables.
En cualquier aspecto, es necesario que la competición a la que te enfrentas sea exigente con el grupo.
Hay cierto paralelismo entre lo que le ha pasado a nuestra selección de baloncesto y lo que le pasa a una empresa familiar en la que llega alguien a cambiarla.
RICARDO HERNÁNDEZ LIRAS
A veces nos creemos que tenemos derecho a opinar de cualquier cosa, cuando a lo mejor no estamos capacitados.
FERNANDO REBORIO DELGADO
El liderazgo es un tema de mentalidad. Como líder serás más cuanto mejor sea tu equipo. Por eso hay que desarrollar al equipo.
Hay valores que los que viene del mundo del baloncesto deberían por al servicio de la empresa. El baloncesto enseña a afrontar retos que otros nunca van a afrontar y a estar preparado para dar una respuesta adecuada.
En el baloncesto y en la empresa lo importante es el equipo.
Los paradigmas están para romperlos, no para seguirlos.
Hoy en día hay mucho conformismo disfrazado de rebeldía. La gente cuestiona todo por que sí…
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