jueves, 22 de abril de 2010
Marketing
"Competimos contra todos pero a la vez nos ayudamos. Ser insolidarios a la larga se paga" Marcos de Quinto, presidente de Coca-Cola Ibérica.
jueves, 18 de febrero de 2010
Nociones sobre liderazgo
"El liderazgo hace que las gente trabaje para uno sin estar obligada" Fred Smith.
"A las personas no les importa cuánto sabes hasta que descubren cuánto te preocuoas por ellas. El liderazgo comienza con el corazón, no con la cabeza. Florece con una relación significaticva, no con más reglamentos" John C. Maxwell.
"A las personas no les importa cuánto sabes hasta que descubren cuánto te preocuoas por ellas. El liderazgo comienza con el corazón, no con la cabeza. Florece con una relación significaticva, no con más reglamentos" John C. Maxwell.
sábado, 2 de enero de 2010
La realidad económica
PAUL SAMUELSON HA MUERTO, SUS IDEAS NO
El Capitalismo puro no existe…y tal vez nunca existió. Hoy se critica lo que ayer se defendía. Hoy se defiende lo que mañana se criticará.
Vivimos en un mundo en crisis, económica, pero sobre todo de valores. No todos los valores son iguales. Las personas individualmente y las sociedades dan a cada uno de los valores importancia distinta. Esto nos lleva a una escala de valores, que puede variar, pero que no debe estar continuamente variando, ni hacerlo en función de intereses del momento.
En nuestro mundo parece que lo que mueve a una acción concreta está influenciado fundamentalmente por los intereses económicos y que la visión que tenemos de las cosas depende de lo que sacamos con ello.
Las reglas del juego deben estar establecidas, ser claras, transparentes y con cierta permanencia. La economía de un país no debería estar tan expuesta a los vaivenes políticos, que hacen que muchas de las decisiones que toman nuestros dirigentes se fundamenten en las siguientes elecciones más que en lo que necesita “el enfermo”.
En diciembre de 2009 ha muerto Paul A. Samuelson, uno de los grandes economistas de la historia y autor para muchos del manual de economía de referencia (“Economics: An Introductory Analysis”). Seguramente murió tranquilo por ver como el tiempo le ha dado la razón, ya que, como estamos viendo en nuestros días, los sistemas económicos de mercado (capitalistas) no pueden subsistir de una manera digna sin la intervención de los Estados. Esto que era una idea, en nuestros días se ha convertido en realidad.
Hablar de Capitalismo puro es hablar de una utopía, como en su momento se demostró que lo era hablar de que un sistema planificado pudiera dar respuesta eficiente a las necesidades de una sociedad.
Ese pulso que jugó Samuelson contra los neoliberales hoy si que me atrevería a decir que lo ha ganado.
Mercado y Estado son dos realidades condenadas a entenderse. Pero ese Estado debe luchar por entender qué es lo que la Economía demanda y dejar de lado intereses particulares en pos de una estabilidad económica y no de intereses electoralistas…¡esto sí que es una utopía!
El Capitalismo puro no existe…y tal vez nunca existió. Hoy se critica lo que ayer se defendía. Hoy se defiende lo que mañana se criticará.
Vivimos en un mundo en crisis, económica, pero sobre todo de valores. No todos los valores son iguales. Las personas individualmente y las sociedades dan a cada uno de los valores importancia distinta. Esto nos lleva a una escala de valores, que puede variar, pero que no debe estar continuamente variando, ni hacerlo en función de intereses del momento.
En nuestro mundo parece que lo que mueve a una acción concreta está influenciado fundamentalmente por los intereses económicos y que la visión que tenemos de las cosas depende de lo que sacamos con ello.
Las reglas del juego deben estar establecidas, ser claras, transparentes y con cierta permanencia. La economía de un país no debería estar tan expuesta a los vaivenes políticos, que hacen que muchas de las decisiones que toman nuestros dirigentes se fundamenten en las siguientes elecciones más que en lo que necesita “el enfermo”.
En diciembre de 2009 ha muerto Paul A. Samuelson, uno de los grandes economistas de la historia y autor para muchos del manual de economía de referencia (“Economics: An Introductory Analysis”). Seguramente murió tranquilo por ver como el tiempo le ha dado la razón, ya que, como estamos viendo en nuestros días, los sistemas económicos de mercado (capitalistas) no pueden subsistir de una manera digna sin la intervención de los Estados. Esto que era una idea, en nuestros días se ha convertido en realidad.
Hablar de Capitalismo puro es hablar de una utopía, como en su momento se demostró que lo era hablar de que un sistema planificado pudiera dar respuesta eficiente a las necesidades de una sociedad.
Ese pulso que jugó Samuelson contra los neoliberales hoy si que me atrevería a decir que lo ha ganado.
Mercado y Estado son dos realidades condenadas a entenderse. Pero ese Estado debe luchar por entender qué es lo que la Economía demanda y dejar de lado intereses particulares en pos de una estabilidad económica y no de intereses electoralistas…¡esto sí que es una utopía!
viernes, 25 de diciembre de 2009
Proponerse retos. Buscar la excelencia
MI AMIGO PABLO
Tengo un amigo que se llama Pablo. Un día decidió competir. Decidió luchar, decidió intentar ser mejor que los mejores. Jugaba en un equipo, con Mike y Danko. Apostó con ellos, soñó.
Decidieron ver quién era capaz de meter más triples seguidos a lo largo de la temporada (claro, jugaban al baloncesto, pero esto es lo de menos…). ¡Qué ambicioso mi amigo Pablo! Con lo buenos que eran Mike y Danko…
“Ganó Danko, creo que metió 44. Y Mike 41. Yo me quedé en treinta y pico”. Yo estoy seguro de que se acuerda de cuentos metió…pero creo que se avergüenza de decirme el número, le parecen pocos…y a mi me parecen un montón ¡Treinta y pico no los mete un cualquiera, solo un grande!
Claro que mi amigo Pablo no luchaba contra Mike ni contra Danko…en verdad mi amigo Pablo luchaba contra Pablo, contra si mismo, contra su capacidad de mejora. Luchaba por ser cada día un poquito mejor, porque cuando mejoras un poco cada día, todos los días, al final siempre serás mucho mejor que al principio, con independencia de que los haya mejores, como Mike y Danko lo eran. Porque lo eran. Pero cuando aspiras a llegar a lo más alto, al final marcas una tendencia, que, con independencia de los logros concretos, te lleva por la senda de la excelencia.
Porque es sin duda lo que él buscaba, “la excelencia”. Bonita palabra, muy usada, de moda en el mundo empresarial y que genera atracción. Buscar la excelencia es soñar con un futuro mejor, pensar en grande, recorrer el camino con ambición, sin miedo, sin temor a no alcanzar la meta que persigues, pues lo que deseas es disfrutar de ese camino que te has preocupado que sea especial y de, al recorrerlo, ir acompañado de los mejores y poder crecer con ellos, como hacía mi amigo Pablo.
La excelencia no es algo de un día. Es algo del día a día, que se consigue con buena compañía, tratando de rodearse de auténticos profesionales del compromiso, no teniendo miedo a la competencia, sino creciendo con ella, utilizándola como fuente de inspiración para la mejora. No hay que tener miedo a que alguien ocupe tu puesto, hay que disfrutar de estar con gente que mejore tus capacitaciones y aspirar a aprender de ellos y utilizarlos como motores para generar esa autoexigencia necesaria para la mejora continua.
"No intento bailar mejor que nadie. Sólo trato de bailar mejor que yo mismo". MIKHAIL BARYSHNIKOV. Frase extraída de www.jgbasket.com
Tengo un amigo que se llama Pablo. Un día decidió competir. Decidió luchar, decidió intentar ser mejor que los mejores. Jugaba en un equipo, con Mike y Danko. Apostó con ellos, soñó.
Decidieron ver quién era capaz de meter más triples seguidos a lo largo de la temporada (claro, jugaban al baloncesto, pero esto es lo de menos…). ¡Qué ambicioso mi amigo Pablo! Con lo buenos que eran Mike y Danko…
“Ganó Danko, creo que metió 44. Y Mike 41. Yo me quedé en treinta y pico”. Yo estoy seguro de que se acuerda de cuentos metió…pero creo que se avergüenza de decirme el número, le parecen pocos…y a mi me parecen un montón ¡Treinta y pico no los mete un cualquiera, solo un grande!
Claro que mi amigo Pablo no luchaba contra Mike ni contra Danko…en verdad mi amigo Pablo luchaba contra Pablo, contra si mismo, contra su capacidad de mejora. Luchaba por ser cada día un poquito mejor, porque cuando mejoras un poco cada día, todos los días, al final siempre serás mucho mejor que al principio, con independencia de que los haya mejores, como Mike y Danko lo eran. Porque lo eran. Pero cuando aspiras a llegar a lo más alto, al final marcas una tendencia, que, con independencia de los logros concretos, te lleva por la senda de la excelencia.
Porque es sin duda lo que él buscaba, “la excelencia”. Bonita palabra, muy usada, de moda en el mundo empresarial y que genera atracción. Buscar la excelencia es soñar con un futuro mejor, pensar en grande, recorrer el camino con ambición, sin miedo, sin temor a no alcanzar la meta que persigues, pues lo que deseas es disfrutar de ese camino que te has preocupado que sea especial y de, al recorrerlo, ir acompañado de los mejores y poder crecer con ellos, como hacía mi amigo Pablo.
La excelencia no es algo de un día. Es algo del día a día, que se consigue con buena compañía, tratando de rodearse de auténticos profesionales del compromiso, no teniendo miedo a la competencia, sino creciendo con ella, utilizándola como fuente de inspiración para la mejora. No hay que tener miedo a que alguien ocupe tu puesto, hay que disfrutar de estar con gente que mejore tus capacitaciones y aspirar a aprender de ellos y utilizarlos como motores para generar esa autoexigencia necesaria para la mejora continua.
"No intento bailar mejor que nadie. Sólo trato de bailar mejor que yo mismo". MIKHAIL BARYSHNIKOV. Frase extraída de www.jgbasket.com
martes, 1 de diciembre de 2009
La responsabilidad de asumir la responsabilidad
En el mundo de la empresa no siempre aparecen adecuadamente acotadas las responsabilidades de cada uno. Ante esto es fácil (viene reflejado en la naturaleza humana) querer apuntarse la autoría en “las victorias” y eludir la misma en “las derrotas”. Cuando no está definida la cuota de responsabilidad de cada uno, el que esta crezca o disminuya depende de la personalidad de cada uno y de cómo estamos de preparados para asumir el resultado.
Asumir responsabilidad ante el mal resultado puede ser interpretado como una muestra de debilidad, pero también de compromiso, fiabilidad y honradez. Si cuando las cosas marchan mal no me escondo, muestro valentía y credibilidad. Demuestro tener en mi mano la capacidad para reorientar las cosas, para salir adelante. Demuestro tener capacidad para asumir liderazgo.
Si me hago responsable del resultado, asumo mi capacidad para el cambio. Esto me da la tranquilidad de saber que tengo en mis manos una poderosa fuerza de cambio.
No busquemos excusas, demos soluciones. No busquemos culpable, asumamos la mayor cuota de responsabilidad que honradamente creamos que podemos y debemos asumir. No miremos hacia fuera, mirémonos a nosotros mismos a un espejo, el de la autocrítica, que va unida al crecimiento personal.
Creceremos y nuestra empresa crecerá con nosotros. Seremos líderes, aunque no seamos jefes. Seremos maestros, aunque no seamos profesores.
Asumir responsabilidad ante el mal resultado puede ser interpretado como una muestra de debilidad, pero también de compromiso, fiabilidad y honradez. Si cuando las cosas marchan mal no me escondo, muestro valentía y credibilidad. Demuestro tener en mi mano la capacidad para reorientar las cosas, para salir adelante. Demuestro tener capacidad para asumir liderazgo.
Si me hago responsable del resultado, asumo mi capacidad para el cambio. Esto me da la tranquilidad de saber que tengo en mis manos una poderosa fuerza de cambio.
No busquemos excusas, demos soluciones. No busquemos culpable, asumamos la mayor cuota de responsabilidad que honradamente creamos que podemos y debemos asumir. No miremos hacia fuera, mirémonos a nosotros mismos a un espejo, el de la autocrítica, que va unida al crecimiento personal.
Creceremos y nuestra empresa crecerá con nosotros. Seremos líderes, aunque no seamos jefes. Seremos maestros, aunque no seamos profesores.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Capital Humano. La formación
El Capital Humano es "la valía de una persona como trabajador", es decir, lo que vale a la hora de acercarse al mercado laboral. Depende de su formación, experiencia y educación, además de el talento. Es algo que debe y puede mejorarse.
Es obligado para el trabajador incrementar su valía, pero también para el empresario facilitar la mejora continua de sus trabajadores, logrando de este modo que lo que ya tiene, cada día valga más. Claro que si ese trabajador más formado abandona la empresa se lleva consigo su valía.
El empresario no deberá tener miedo a esto, simplemente deberá dotar a su empresa de los medios para facilitar el que el trabajador tenga "sueños de futuro" en la empresa, por que, cuando alguien está motivado por su trabajo, siente que le valoran y recibe una remuneración acorde con su valía, no creo que esté dispuesto a perder lo que tiene. Y, su empresa, ¿está dispuesta?

Si te gusta el deporte o la empresa y si quieres aumentar tu capital humano, estás invitado a participar en la próxima edición de "Los debates de San Agustín", con Pepu Hernández. Será el viernes 13 de noviembre a las 21:00 en la Cafetería El Azul (c/Padre Damián, 21). Debido a lo limitado del aforo y a la expectación generada, para acudir es imprescindible solicitarlo mandando un correo a sanagustinmadridbaloncesto@yahoo.es.
Escuchando a los mejores (¡Pepu y Jota los son!) serás mejor, incrementará tu capital humano, tu empresa, tu equipo, no que querrá perder...
Es obligado para el trabajador incrementar su valía, pero también para el empresario facilitar la mejora continua de sus trabajadores, logrando de este modo que lo que ya tiene, cada día valga más. Claro que si ese trabajador más formado abandona la empresa se lleva consigo su valía.
El empresario no deberá tener miedo a esto, simplemente deberá dotar a su empresa de los medios para facilitar el que el trabajador tenga "sueños de futuro" en la empresa, por que, cuando alguien está motivado por su trabajo, siente que le valoran y recibe una remuneración acorde con su valía, no creo que esté dispuesto a perder lo que tiene. Y, su empresa, ¿está dispuesta?

Si te gusta el deporte o la empresa y si quieres aumentar tu capital humano, estás invitado a participar en la próxima edición de "Los debates de San Agustín", con Pepu Hernández. Será el viernes 13 de noviembre a las 21:00 en la Cafetería El Azul (c/Padre Damián, 21). Debido a lo limitado del aforo y a la expectación generada, para acudir es imprescindible solicitarlo mandando un correo a sanagustinmadridbaloncesto@yahoo.es.
Escuchando a los mejores (¡Pepu y Jota los son!) serás mejor, incrementará tu capital humano, tu empresa, tu equipo, no que querrá perder...
domingo, 8 de noviembre de 2009
Hacer valer lo que se paga
A nadie le resulta extraño pagar por algo lo que vale, aunque esto no es algo que siempre ocurre. Pagar a un trabajador en base a su nivel de productividad, de tal forma que se le de un sueldo acorde con su rendimiento, es algo instaurado en nuestros pensamientos.
Marx hablaba de cómo la explotación de la burguesía sobre el proletariado se basaba precisamente en la divergencia entre lo que se le daba al trabajador y el valor de lo que este producía. A esta diferencia la llamaba plusvalía.
Bueno, pues aunque puede parecer extraño, hay una teoría que se basa en la divergencia opuesta: que sea el trabajador el que reciba un precio superior a su trabajo. Es la “teoría de los salarios de eficiencia”.
Como el trabajador puede pretender igualar lo que se le da con lo que da, ¿por qué no intentar igualar al alza en vez de igualar a la baja? Es decir, le damos más de lo que vale en espera de que el trabajador algún día nos de algo del mismo valor que lo que le entregamos.
Además, es más fácil así conseguir que el trabajador valore lo que tiene y luche por no perderlo. Con todo esto tal vez consigamos sacar lo mejor de nuestros trabajadores.
Señores empresarios, huyan de la tacañería, que tal vez y por imitación, los trabajadores también lo hagan.
Marx hablaba de cómo la explotación de la burguesía sobre el proletariado se basaba precisamente en la divergencia entre lo que se le daba al trabajador y el valor de lo que este producía. A esta diferencia la llamaba plusvalía.
Bueno, pues aunque puede parecer extraño, hay una teoría que se basa en la divergencia opuesta: que sea el trabajador el que reciba un precio superior a su trabajo. Es la “teoría de los salarios de eficiencia”.
Como el trabajador puede pretender igualar lo que se le da con lo que da, ¿por qué no intentar igualar al alza en vez de igualar a la baja? Es decir, le damos más de lo que vale en espera de que el trabajador algún día nos de algo del mismo valor que lo que le entregamos.
Además, es más fácil así conseguir que el trabajador valore lo que tiene y luche por no perderlo. Con todo esto tal vez consigamos sacar lo mejor de nuestros trabajadores.
Señores empresarios, huyan de la tacañería, que tal vez y por imitación, los trabajadores también lo hagan.
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