martes, 8 de septiembre de 2009

Lealtad a la empresa

No se si recurrir al viejo tópico de que “hoy en día” la lealtad está en entre dicho. Lo que si es cierto es que con frecuencia podemos ver acciones que distan mucho de ser recomendables para el buen funcionamiento de la empresa que nos da de comer. Por que es así, yo podré estar más o menos contento con el trabajo que tengo, con lo jefes que me dirigen, con los compañeros que me han tocado en suerte…pero a la hora de la verdad, nadie me exige que siga en el trabajo y si así lo hago, lo cierto es que a final de mes tengo una retribución por mi desempeño.

¿Qué no me voy por miedo? Hace años un viejo maestro me dijo algo así como que “la esperanza es el único antídoto contra el miedo”. Aunque también hablaba de que “tener miedo supone una enseñanza de valor incalculable, porque cuando has estado tan asustado eres más consiente de tu fragilidad que la mayoría de la gente, y creo que eso cambia a la persona.”

Si no te gusta lo que ves, lo que tienes y debido a ello te falta motivación y tu desempeño no es el adecuado, lo honrado es luchar contra el miedo al cambio y perseguir el sueño de un trabajo que te de satisfacción. Con valentía, huyendo de la falsa seguridad de un sueldo a fin de mes.
Si decides seguir adelante, lo “leal es ser leal” a la empresa que te da de comer. Ser leal va mucho más allá de ser fiel durante el tiempo de permanencia en la empresa. Saberse ir de la misma, haciendo bien tus deberes, tratando de dejar huella y no tierra quemada, es también importante, fundamental, aunque mucha gente no parece darse cuenta.

Es fácil recurrir al mundo del fútbol (del deporte en general, pero es del fútbol del que nos hablan los medios de comunicación…) para hablar de aspectos del mundo de la empresa que ven en él su reflejo de manera clara. Así, este verano, hemos visto como jugadores (trabajadores) del Real Madrid (una gran empresa) mantenían disputas publicitadas a bombo y platillo en los medios de comunicación sobre su salida o no del club. Al final, algunos se ha ido, otros no, pero todos, club y deportistas, pierden en este tipo de escenarios. El próximo equipo (empresa) al que vaya ese futbolista que ha salido de un equipo por la puerta de atrás y haciendo manifestaciones airadas no debería pensar que a él no le pasará eso. ¿Por qué no ha de volver a pasar?
Los que se han quedado han manchado en cierto modo su imagen y tal vez perdido valor como deportistas y personas. ¿Cómo reaccionará la afición? ¿Cómo actuará el club? ¿Cuál será la respuesta del deportista?

Es solo un ejemplo, del que se podría hablar mucho más, usado para tratar de explicar que todos salen perdiendo cuando la batalla estalla, cuando no sabemos despedirnos, cuando no sabemos se fieles hasta el final. Un viejo proverbio africano dice que “Cuando dos elefantes se pelean, es la hierba la que sufre”. Dar nuestra verdadera medida como personas implica no solo ver lo que se hace cuando estamos, sino también cuando nos vamos.

En las despedidas hay que ser elegante, hay que marcar tendencia. Y si sigues, defiende “tu camiseta”, que nadie tenga dudas de cuál es tu equipo. Claro, que todo parece más fácil cuando está Guardiola de por medio…

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